Jornadas MunicipalistasUna treintena de técnicos de municipios y ONG analizan cómo mejorar el rendimiento de los fondos destinados a países empobrecidos

Valencia, 10 de diciembre 2010.- La ONG Municipalistas por la Solidaridad y el Fortalecimiento Institucional (Musol) ha celebrado recientemente sus VIII Jornadas Municipalistas bajo el epígrafe “La eficacia de la ayuda en la cooperación internacional al desarrollo”. Durante la jornada que acogió el Palau de Pineda de Valencia expertos en la materia defendieron la necesidad de replantear las formas de cooperar para conseguir más eficacia de la ayuda con menos fondos. Coincidieron en que la crisis plantea una reorientación de la cooperación para obtener mayores rendimientos y mejores resultados con presupuestos más restrictivos.

La Declaración del Milenio y la definición de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para la consecución de un desarrollo básico en todos los países del mundo ha facilitado consensos internacionales que han contribuido a generar debate y reflexión sobre la lucha contra la pobreza y han estimulado el establecimiento de agendas y prioridades por parte de los gobiernos estatales, regionales y locales para definir sus programas y estrategias de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). Otro aspecto incorporado al debate internacional en torno al desarrollo ha sido la manera de contribuir de forma más eficiente en la consecución de los ODM. La ONG MUSOL ha querido entrar en este último debate de la eficacia de la ayuda a través de las VIII Jornadas Municipalistas en las que han participado especialistas en la materia como la experta en desarrollo y gestión local, Catalina Victory, el asesor de cooperación municipal de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), Daniel García González, el Jefe del Área de Cooperación al Desarrollo y Solidaridad de la Generalitat Valenciana, Marc Llinares, la técnica de cooperación de MUSOL, Maureen Zelaya, y la representante de la Campaña del Milenio de Naciones Unidas, Cristina Barroso.

Unidad de ejecución y seguimiento de proyectos


El Jefe del Área de Cooperación al Desarrollo y Solidaridad de la Generalitat Valenciana, Marc Llinares, ahondó en la importancia del seguimiento y la evaluación de los proyectos de desarrollo y en la necesidad de realizar un esfuerzo por todas las partes para la consecución de mejores resultados. En este sentido, anunció la puesta en marcha  por parte de la Conselleria de Solidaritat i Ciutadania de una unidad de ejecución y seguimiento de los proyectos, para la planificación del seguimiento en terreno con el objetivo –dijo- “de estar más en terreno y saber cómo se desarrolla el trabajo, valorar la calidad y eficacia que en tiempos de crisis cobra mayor interés”. “Estamos en una época restrictiva desde el punto de vista cuantitativo, pero no tiene que ser desde el punto de vista cualitativo. Debemos seguir esforzándonos para conseguir mayor rendimiento de los fondos y mejores resultados que los hasta ahora obtenidos”, indicó Llinares.

Por su parte, la experta en desarrollo y gestión local, Catalina Victory, alertó de los discursos políticos perversos sobre la cooperación y emigración en tiempos de crisis y apostó por un replanteamiento de la cooperación al desarrollo que refuerce la voluntad política de transformar la sociedad. Para ello, apostó por dejar de hacer proyectos y empezar a hacer políticas públicas sujetas a evaluaciones y resultados: “Las evaluaciones se han de exigir a las ONG pero también a las instituciones que entregan los fondos. Hay que rendir cuentas a nuestras sociedades y a las de los países del Sur”. Para Victory pasa por escuchar al interlocutor y responder a una serie de preguntas: “¿Qué aporto? ¿Qué quiere el receptor? ¿En qué fase está? ¿Qué cambios puedo producir?”. En este sentido, la experta en desarrollo destacó el trabajo de MUSOL “enfocado a aspectos críticos y analíticos sobre el qué y el cómo se debería hacer en la cooperación”

Capital natural como recurso para el desarrollo

Victory mencionó el Plan Director de la Política de Cooperación de Cataluña 2011-2014 que define la cooperación como una política pública de calidad basada en la promoción de la equidad, el respeto a los Derechos Humanos, el fortalecimiento del tejido social y de la sostenibilidad mediambiental. “Cooperar es hacer política para el desarrollo”, señaló. Asimismo, manifestó la necesidad de destinar más recursos para enseñar a evaluar, criticó la fragmentación y dispersión de la cooperación realizada hasta el momento e invitó a los municipios a cooperar con los países empobrecidos e implicarse de otra manera en la lucha contra la pobreza, de una forma más complementaria en temas de gobernabilidad económica, desarrollo local, en la mejora de servicios públicos incorporando la innovación tecnológica, creando instituciones en el territorio que contribuyan al desarrollo como pueden ser agencias de desarrollo local y/o mancomunidades con el fin de mejorar servicios básicos como es el caso de las vías de comunicación. La especialista cuestionó que no hubiera un Plan Director de la cooperación desde el municipio y que la Aecid no hubiera recogido la experiencia municipal, y concluyó que todas las políticas deberían incorporar el capital natural como recurso para el desarrollo dado que la tasa de deforestación es muy elevada y obliga al desplazamiento forzado a cientos de comunidades empobrecidas.

Menos socorro y más fortalecimiento institucional para el desarrollo

El asesor de cooperación municipal de la Aecid, Daniel García González, también se pronunció a favor de un cambio de rumbo, de una “revisión radical”, después de 34 años de esfuerzos de la cooperación española: “No podemos seguir haciendo lo mismo. Las cosas que hemos hecho en este tiempo no están dando resultados de desarrollo”. Sin embargo, el asesor de la Aecid se manifestó a favor de salvar algunos principios y valores que han regido la cooperación española durante estos años como el impulso de políticas de transformación que han facilitado el desarrollo a los gobiernos de los países empobrecidos.

Daniel García remitió a las declaraciones de París de 2005 y Accra de 2008 que inciden en la eficacia de la ayuda internacional para la consecución de resultados de desarrollo, así como en la necesidad de respaldar el rol y las capacidades de los Gobiernos Locales en desarrollo en el marco de una “coordinación más estrecha con el gobierno central para diseñar (definir), implementar y dar seguimiento” a las políticas de desarrollo y al apoyo internacional a la misma.

Para ello, la cooperación española implicada en los procesos de desarrollo ha de conocer los diferentes escenarios, los “contextos políticos genuinos” de los países a los que dirige su ayuda para hacer más eficaces y sostenibles los recursos y esfuerzos invertidos.

El experto en desarrollo criticó que hasta el momento se había hecho “más asistencialismo y ayuda humanitaria que desarrollo” con las prácticas atomizadas de la cooperación española, y señaló que la cooperación descentralizada tendría que sumarse a otras para la consecución de verdaderas políticas de desarrollo que posibiliten un verdadero cambio en todo el mundo. Esto llevaría a una paulatina reducción de las políticas de socorro y emergencia y a una mayor eficacia en el apoyo al fortalecimiento institucional que, a su vez, produciría procesos, avances y resultados de desarrollo en diversos ámbitos desde lo estatal a lo territorial en todas las áreas geográficas del planeta.

Daniel García se interrogó sobre la instrumentalización de las políticas de descentralización que en América Latina, dijo, “arrasaron” el Estado: “A través de la cooperación internacional debemos esforzarnos en la institucionalización democrática y la constitución de Estados de Derecho, más que en los procesos de descentralización para garantizar la sostenibilidad de las actuaciones más allá de la territorialidad”.

En el debate sobre cómo cooperar, García apuntó: “No tenemos que estar en todos los escenarios; hay que estudiar la forma de complementarnos con la coordinación geográfica y temática de la cooperación de los Estados y la descentralizada. No hay que abonar en la línea de la dispersión y en la de que vale todo”. En ese sentido, añadió: “Hay que dialogar con los gobiernos centrales de los países en vías de desarrollo para crear condiciones de eficacia en los gobiernos locales; hay que actuar con convenios que apoyen planes y estrategias de consolidación democrática, participación ciudadana y desarrollo local; hay que apoyar propuestas de reformas constitucionales que impliquen diálogo político para la consecución de estrategias de fortalecimiento institucional y desarrollo local, un diálogo que se ha de traducir en transformación porque la descentralización no resuelve la pobreza, son otras políticas que no pasan por la cooperación las que acaban con la pobreza”.

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